PARTE II
— ¡Star! — Pegué un brinco mientras
recuperaba con manos resbalosas la copa que estaba enjuagando.
— ¡Joder Carlota, casi me la cargo! —
Miré con fastidio a la chica en ligera ropa de cuero a mi lado, que estaba
preparando hábilmente un par de gin-tonics para unas habituales. Ella sonrió
con picardía.
— Si sigues mirándola así la vas a
gastar… ¿Por qué no la invitas a una copa? — Avergonzada, aparté la mirada y me
centré en secar las copas que me quedaban.
— Sabes que yo no ligo con clientas… —
Carlota bufó.

