CAPÍTULO 26
Me
costó lo innombrable que Alexia se dejara llevar en sillas de ruedas hasta
salir del hospital. Y qué decir del hecho de contratar la ambulancia para que
la llevara de nuevo a la mansión. Estuvo todo el camino quejándose sobre mi manía
de despilfarrar dinero con algo que iba a hacer lo mismo que el coche de la
familia.
Yo
la dejé quedarse a gusto, ya que sabía que todo era porque no le gustaba
sentirse desvalida. Aun sonrío cuando recuerdo como amenazó a las enfermeras
con escaparse desnuda por todo el hospital si no le quitaban la sonda… y cuando
la enfermera le dijo que era por su bien, ella solo contestó que si tanto era
por su bien que por qué no se metía ella los tubitos XL en el orificio de su
tracto urinario… Dios, en ese momento no
sabía si ponerme a llorar por su cabezonería o partirme de risa por la
expresión de horror de la enfermera…
Obviamente
se negó en rotundo a que contratáramos a una enfermera personal para que la
ayudara con las curas y el tratamiento en casa. Después de intentar convencerla
que era lo mejor, ella sólo tuvo que decirme una cosa para que dejara de
insistirle; “Bien, entonces otras mujeres
seguirán sobándome las tetas cada dos por tres” A veces me asustaba como me
conocía. Sabía que apelando a mi posesividad y mis celos conseguiría lo que
quisiera, y con una sonrisa, entramos las dos solas de nuevo en la mansión,
nuestra casa.
Ruth
salió rápidamente de la cocina nada más escuchar la puerta, seguida de otros
empleados del servicio, todos con expresiones mezcladas de alegría y
preocupación.
- ¡Señorita
Alexia! Menos mal que está usted bien… estábamos todos muy preocupados por
usted. – Dijo Ruth, dándole un suave apretón en el brazo a Alexia, mientras los
demás asentían y comenzaban a preguntar si deseaba algo para el dolor o para
estar más cómoda. Alexia se veía muy abrumada, pero después de un rato de
comprender que no estarían tranquilos sin una respuesta, Alexia habló.
-
Elizabeth, ¿Tus abuelos siguen aquí? – Me preguntó.
-
Sí, claro, deben estar en la biblioteca con mi padre. – Le respondí, viendo que
la puerta de la biblioteca estaba abierta y los murmullos de los adultos se
escuchaban a la perfección.
-
Perfecto, entonces, Ruth ¿Qué te parece si preparamos una cena llena de carne y
patatas? Estoy cansada de la comida del hospital y necesito algo de grasa en el
cuerpo… - Ruth sonrió de oreja a oreja.
- ¡Sería
maravilloso! Te prepararé también esa salsa de mostaza y miel que tanto te
gusta… incluso he comprado esa bebida espantosa de uva que no paras de beber… ¡Venga
chicos, a preparar la cena! – Todos corrieron en dirección a la cocina,
impacientes por comenzar. Nunca antes me había fijado, pero Alexia siempre tuvo
mucho trato con el servicio de la mansión, y en el escaso tiempo que llevaba
viviendo con nosotros, se había ganado el cariño de todos… algo que yo nunca
llegué a conseguir.
-
Tendrás que decirme cuál es tu truco. – Le dije, consiguiendo que me mirara.
-
¿A qué te refieres?
-
Pues que es increíble cómo en tan poco tiempo has conseguido que todos te
quieran… Ahora tendré que tener cuidado de que ninguna de las chicas jóvenes que
se encargan de la limpieza se te tire encima… July no te quitaba ojo de encima.
– Dije, medio en broma. Aunque realmente había visto la ilusión de la joven
sirvienta algunas semanas antes, sobre todo tras el corte de pelo de Alexia. –
Tendría que recordarle que eres una chica… - Alexia comenzó a reírse durante
unos segundos, hasta que hizo una mueca de dolor y se llevó una mano al
abdomen.
-
Por favor, no me hagas reír, duele. – Me dijo con lágrimas en los ojos, sin
saber si eran de la risa o el dolor.
-
Lo siento cariño… lo cierto es que no pretendía ser graciosa… más bien era una
advertencia de muerte. – Alexia volvió a reír, pero esta vez, en vez de
llevarse una mano a su estómago, la puso encima de mi boca.
-
Eli, deja de empeorarlo ¿Quieres? Te pones monísima cuando estás celosa, pero
ahora mismo no creo poder aguantar de pie si sigues haciéndome reír. – Apartó la
mano de mi boca y me dio un pequeño beso en los labios, permaneciendo después
muy cerca de mí. – Me cuesta horrores mantener mis manos lejos de ti… - Me
dijo, mientras me daba pequeños besos y me abrazaba tiernamente por la cintura.
Tengo que haberme muerto en algún momento…
esto es el cielo…
Un
fuerte carraspeó nos hizo separarnos rápidamente.
-
Siento interrumpir, queridas. – Dijo mi abuela, con una sonrisa cómplice. –
Pero tu padre quiere que ambas vengáis a la biblioteca. Hay cosas que debemos
hablar. – Dijo con más seriedad. Alexia y yo nos miramos, antes de dirigirnos
hacia la biblioteca. Una vez que llegamos a la puerta, mi abuela le acarició
dulcemente la mejilla a Alexia. – Es un placer volver a ver brillar esos
preciosos ojos que tienes, querida. Recuerda que quiero varios nietos con ellos.
– Tanto Alexia como yo nos pusimos coloradas y comenzamos a tartamudear,
intentando responder a mi abuela sin ofenderla. Ésta, sin embargo, comenzó a reírse
sin preocuparse por nuestra incomodidad. – Sois tal para cual… vamos, entrad.
Entramos
en la biblioteca viendo como mi abuelo y mi padre, ambos fumando sus puros y
bebiendo de sus anchos vasos de whisky, dejaban de hablar en cuanto entramos. Mi
padre, permaneció sentado y sonrió al ver como mi abuelo se levantaba y se dirigía
hacia nosotras con el mismo temple severo que tuvo el día en que la conoció.
Noté
como Alexia se tensaba a mi lado en cuanto mi abuelo llegó hasta nosotras, pero
cuando la miré, no supe descifrar su expresión, y me sorprendió muchísimo verla
alzar la mano para estrechársela a mi abuelo.
-
Muchísimas gracias. – Le dijo Alexia a mi abuelo sin más. Éste, asintió con fuerza
y dejó escapar una suave mueca de… ¿felicidad? Y le estrechó la mano a Alexia.
-
Gracias a ti por seguir luchando. – No entendía nada de lo que estaban hablando.
¿Había hablado sin que yo lo supiera? Mi abuelo exudaba orgullo y felicidad
bajo su habitual seriedad. – Creo que serás una excelente compañera para mi
nieta. – Vi como una solitaria lágrima corría por la mejilla de Alexia mientras
esta sonreía sin miedo a mi abuelo. – Y que sepas que quiero ver a un pequeño
William antes de morirme… - Dijo mi abuelo, carraspeando. – Estoy rodeado de
demasiadas mujeres.
-
Oh, Will, deja de ser tan exigente. – Dijo mi abuelo, dándole un pellizco a mi
abuelo en el brazo. – No pasa nada si es una niña… - Vale… no era abuela al rescate, era abuela húndete más en el fango…
-
Papá, mamá, por favor… ahora no es momento para eso. Primero debemos hablar de
otras cosas. – Dijo mi padre con seriedad.
Nos
sentamos todos en los sofás frente a la chimenea y mi padre comenzó a resumirle
a Alexia todo lo que ya sabíamos de los secuestradores.
Al
parecer, Bill Cornfield, el único de los secuestradores que había muerto en el
asalto, era el líder del grupo, pero no el maquinador del plan. Varios de los
secuestradores, habían dicho que sólo Bill tenía contacto por teléfono con el
hombre que los contrató. Por los comentarios de Bill, decían que era un hombre
pomposo y arrogante, que tenían la intención de usar a Elizabeth para
coaccionar a su padre en algún tema de su negocio, pero no sabía cuál, aunque
Billy siempre hacía comentarios despectivos hacia el hombre, diciendo que “estaba
sexualmente frustrado” y quería a la chica para él, sin intención de devolverla
a su padre una vez el trato se hubiera realizado.
Antes
estas palabras, volví a sentir un escalofrío de asco y vi como la furia
ensombrecía la mirada de Alexia… Una cosa
es que fuera por dinero, pero que también hubiera un trasfondo sexual había
hecho crispar el temple de toda la familia… y aún más el mío… si hubieran conseguido
llevarme con esa persona… no quería ni imaginarme que habría pasado…
-
¿Y todos los asaltos? ¿Eran planeados? ¿O nos estaban siguiendo? – Preguntó Alexia,
muy interesada. Podía ver como se culpaba un poco a sí misma, por haber sido
tan descuidadas esa noche… si el pin no se hubiera activado accidentalmente yo
estaría ahora con ellos y ella estaría…Volví a mirarla y le agarré la mano
intentando tranquilizarme… Está aquí,
está bien.
-
El único de ellos que sabía de los cuatro era Bill. Los otros no habían
participado en todos… - Dijo mi padre.
-
¿Espera cuatro? Sólo lo han intentado tres veces… - Dijo Alexia extrañada.
-
Cuando Elizabeth cumplió los quince años tuvo el primer intento de secuestro. Los
secuestradores dicen que fue dirigido por el mismo hombre aunque sólo hubo una
persona implicada, y todos creyeron que era Bill, pero la policía no está muy
segura de eso, ya que hay pruebas de que Bill por aquellos entonces aún estaba en
un régimen de tercer grado en la cárcel, y el intento de secuestro fue por la
noche, en su fiesta de cumpleaños. Solo fue un susto, pero no pasó nada más… -
Alexia me miró enfadada y preocupada.
-
¿Por qué no me lo dijiste? – Yo no pude evitar bajar la mirada.
-
Yo, lo siento, es que, fue muy diferente a las últimas veces, y fue hace tanto
tiempo que apenas lo recuerdo… - Le susurré.
-
¿Qué pasó esa noche? – Me preguntó.
-
Pues, sólo recuerdo que intentaba escapar de Sabine y los cuervos que la
rodeaban en la fiesta y me dirigía a las cocinas para beber un poco de agua. –
Miré a mi padre, que también estaba algo molesto. – Bueno, vale, no fui a beber
agua… - Admití. – Cogí una botella de champagne y me la estaba bebiendo entera,
cansada de todo la falsa de ahí fuera, cuando noté que alguien me agarraba con
fuerza y me tapaba la boca. No llegué a verla la cara y la verdad es que estaba
muy borracha para recordarla si la hubiera visto…por suerte, algunos chicos del
catering fueron a las cocinas y el hombre se escapó de ellos antes de que
pudieran identificarle. Ellos dijeron que tenía un trapo de cocina tapándole parte
de la cara, pero no recuerda mucho más…
-
Humm… - Suspiro Alexia enfadada. - ¿Y de las otras veces? ¿Se sabe algo?
-
Pues, la segunda vez, que fue cuando tuvimos la suerte de que estuvieras cerca,
si fue planeado, pero por suerte mi niña también sabe pelear. – Dijo mi padre. –
Y como sólo eran dos, no ocurrió nada. La tercera vez parece que os estuvieron
siguiendo durante unos días y aprovecharon que la discoteca tuviera puerta
trasera, pero con la última hubo varios problemas, ya que mencionaron que
estaban “en sus días libres” y que recibieron una llamada urgente, prometiendo
doblar el pago si lo conseguían.
-
¿Una llamada urgente? ¿Entonces es posible que la persona que lo planeó todo
estuviera en la fiesta?
-
Puede ser, pero no es seguro. – Respondió mi abuelo. Alexia tenía la mirada ausente
y podía ver como su preciosa cabecita intentaba exprimir todo la información.
- ¿Cuándo
hicieron la llamada? – Preguntó Alexia. - ¿Cuánto tiempo tardaron en llegar? –
No entendía que tenía que ver eso con todo pero mi padre le respondió con lo
que sabía.
-
Pues, dijeron que no tardaron más de media hora en llegar al edificio después
de la llamada…
-
¿Y sabéis que les dijo a los secuestradores en esa llamada? – Preguntó Alexia, moviéndose
nerviosa en el sofá.
-
Pues… no exactamente. Sólo habló con Bill y otro secuestrador dijo a los
policías que… - Mi padre se levantó y cogió unos papeles que tenía en su
escritorio. – humm… textualmente dijo “Billy
nos dijo que el muy cabrón le exigía que fuera AHORA cuando teníamos que ir a
por la cría y que encima teníamos que darnos prisa... joder, yo incluso estaba
en gayumbos” – Mi padre carraspeo molesto al leer la línea.
- ¡Eso
es! – Gritó Alexia, haciendo que todos nos volviéramos hacia ella. - ¡Sé quién
ha sido!
Ahhh!! Yo también sé quién es... el hp ese estaba haciendo la llamada cuando alexia paso a su lado...
ResponderEliminarYa me lo había imaginadk antes... ahora a esperar q lo agarren rápido.
Ahhh!! Yo también sé quién es... el hp ese estaba haciendo la llamada cuando alexia paso a su lado...
ResponderEliminarYa me lo había imaginadk antes... ahora a esperar q lo agarren rápido.
yo creo q tambien se quien fue del q vengo sospechando hace tiempo
ResponderEliminargenial me encanto el capitulo sobre todo lo cabezota q es alex al no querer ayuda
saludos
M.S(galicia)
El principio un capitulo de muchas risas me agrado lo monisima q se puso eli.
ResponderEliminarMe intriga quien es el malechor .
Ahora sera unos largooo....oos dias para saber quien es.
Gracias por compartir tus historias. Besos.
P.D no siempre puedo dejar un mensaje porq desde el cel se me complica :)
Supongo que desde el principio no creo una muy bna impresión, pero es un maldito, como se atreve hacerles eso... Creo que se ha sabido ganar a pulso unos enemigos que espero acaben con el -.-
ResponderEliminarUn saludo Bella y un abrazo ;)
Luisa V.